Instituto Salud y Saber,Inc

Organizacion no lucrativa cuyo objetivo es divulgar los conocimientos y practicas mejores que ayuden a conservar la Salud de todos


2 comentarios

Víctimas de la moderna neofilia

neofilia

Por: Gregorio A Cejas

¨…total, si al final del camino,

como polvos,

no seremos nadie¨

Vemos a diario como miles de personas, en su mayoría mujeres, víctimas de la neofilia, gastan una gran parte de su tiempo, energías y presupuesto, en mantener una determinada imagen personal; imagen casi siempre asociada a los cánones estéticos de una maravillosa, idílica y eterna belleza juvenil. Riesgosas y caras cirugías, dolorosos tratamientos antiarrugas, implantes de silicona, dietas irrisorias, insoportables fajas reductoras, dudosos medicamentos, terapias extremas, ejercicios extenuantes, meditación yoga, novedosas danzas, extravagantes prendas de vestir con falsos rellenos, emplastos y maquillajes, coloridas pelucas, etcétera, etcétera, forman parte de este mundo neofilico en nuestra era digital. Pienso que todos estos empeños resultan muy provechosos, si se respetan las normas y se persigue con ello, la felicidad, la realización, y el bienestar individual y familiar. Estas personas, no deben olvidar de que aún en nuestro humanizado hábitat, seguimos siendo parte de la naturaleza y parientes cercanos de los simios superiores, simios mejorados por nosotros mismos, para poder auto-catalogarnos de manera placentera como, homo sapiens-sapiens, pero simios al fin, y que el objetivo de estar conformes con nuestra apariencia física, constituye una necesidad vital para todos los seres humanos, ya que es muy cierto, que esta auto-conformidad, les permiten mantener la auto-estima, los desinhiben y les facilitan establecer las indispensables relaciones interpersonales y sociales. Sabemos que es muy cierto que en nuestro `civilizado´ mundo occidental, una figura bonita, un rostro joven, sensual y agradable, es la garantía muchas veces, de obtener mejores oportunidades de empleo, vertiginosos ascensos y con ello elevadas prebendas económicas.

Pero hemos podido comprobar, que mientras más tiempo y dinero gastan las personas en cultivar el ideal de su cuerpo, rostro, figura e imagen, menos tiempo y presupuesto le dedican a cultivar su mundo espiritual, y como norma, jamás visitan una librería, una biblioteca, un museo o le dedican algún tiempo diario, para actualizar sus conocimientos sobre historia, geografía, teología o la siempre cambiante actualidad política internacional. Para la gran mayoría de estas personas que viven preocupados día y noche de su imagen personal, el macro mundo que les rodea le es indiferente, viven convencidos de que la felicidad resultante de sus éxitos y de su realización laboral, familiar y personal, depende por completo de su imagen personal y que no hay nada más importante que esta.

En estos sujetos se crea con el paso del tiempo un sentimiento egoísta, ya que solo piensan y les preocupa su yo, o mejor dicho lo que ellos creen que es su yo, porque nuestro yo, no se compone de nuestra figura solamente, hay otra parte importante que nos define como personas, parte invisible pero omnipresente y reguladora de nuestra conducta. Este narcicismo moderno trae aparejado varios riesgos, entre ellos el deterioro de la salud y la adquisición de otras secuelas patológicas resultantes de las cirugías, los medicamentos aparentemente inocuos y las consabidas dietas, y por otra parte, crea una confusión o un trastorno de la personalidad similar a la del mítico Narciso. Recuérdese que Narciso no estaba enamorado o deslumbrado de la imagen de su yo, Narciso estaba deslumbrado con la imagen que él había visto reflejada en el espejo del estanque y que sin reconocerla como propia, trataba a toda costa de imitar, esto mismo es lo que le pasa a muchas personas, que sin reconocerse a sí misma, se lanzan tras la imagen de un paradigma estético foráneo, sin poder apreciar que el valor de la imagen propia, es superior a la ansiada.

En esta neofilia, los medios de difusión masiva y en especial la televisión juegan un papel primordial. Programas llenos de falso glamur y dudosa belleza inundan los espacios televisivos, tales como La belleza latina, La alfombra roja y Las ¨misses¨ latinas. Es en estos populares espacios televisivos donde se trazan los paradigmas y los patrones de belleza a seguir, patrones que en la mayoría de las veces no tienen nada que ver con los genotipos y los fenotipos de nuestra realidad y de nuestra supuesta belleza latina, siendo los grandes ganadores de estos empeños hedonistas, las industrias vinculadas a la producción y al comercio de los llamados productos de belleza. Mientras estos negocios acumulan cada año cuantiosas ganancias, las industrias del saber y entre ellas las del libro, se deprimen, vemos con impotencia como emblemáticas librerías tienen que cerrar y como prolíficos y afamados escritores tienen que dedicarse a otros menesteres más modestos y menos intelectuales, que les permitan sobrevivir. Es lamentable apreciar como las bibliotecas y las aulas permanecen vacías, mientras que los salones de bellezas se abarrotan para recibir costosos tratamientos de belleza artificial, tratamientos que les consumen a muchas personas casi todo el día libre y hasta las dos terceras partes de los ingresos semanales.

Es cierto que el cuerpo humano es muy importante, es el recipiente de nuestro ser social y con el intercambiamos con las demás personas, por eso hay que preservarlo saludable y funcional, pero junto a él, esta su contenido, llámese alma, conciencia, ser social o como se le quiera llamar, pero lo cierto es que esta otra parte, la que aparentemente no se ve reflejada en el espejo, es la más importante para el ser humano, es la única que sobrevive a los embates del tiempo, de la vejez y de la muerte. Por desgracia, a estas personas neofilicas, a esta parte de nuestro ser, a la que no se ve a simple vista, le dedican muy poco tiempo, no la cuidan, ni la alimentan como es debido, no le dedican ni tiempo ni dinero, el afán por la persecución de la felicidad se traduce en ellos, en mantener un símil con la juventud eterna, en una batalla diaria, insensata y frustrante, contra las arrugas, las verrugas, la pigmentación, las canas y las secuelas cutáneas propias de los años vividos, en esta guerra perdida contra la vejez, absorben gran parte de su tiempo libre y de sus ingresos, y limitan el afán y la capacidad real, por la instrucción y por el conocimiento.

Si le preguntáramos a una persona joven que desearía como complemento para ser feliz, nos respondería que la experiencia para tomar decisiones acertadas, sin le preguntáramos a una persona de mayor edad, entonces quisiera tener juventud para disfrutar plenamente de la vida, pero sin renunciar a la experiencia alcanzada; y es que lamentablemente juventud y experiencia no han de venir juntas y esta dicotomía, es la que me trataba explicar mi profesor de dialéctica hegeliana con relación a la negación de los contrarios. Mi profesor para esbozarme una forma simplista de la negación, me explicaba los comportamientos contradictorios entre madres e hijas por la moda o los gustos correspondientes a cada época. Hoy apreciamos de forma muy curiosa, que la negación ya no se produce entre madre e hija, ya no se trata de negar o imitar a la hija, a la que se le ve por igual, hoy se trata de negar a la nieta y estar a la par de su imagen, su moda, sus comportamientos y de sus gustos estéticos. La mayoría de las veces este empeño conductual, sitúa a muchas personas mayores de edad fuera de su contexto natural y las hace adoptar posturas y actitudes ridículas, conductas que motivan hilaridad una veces y hasta lastima otras, entre sus familiares, conocidos y amigos.

La imagen tradicional y bucólica de la abuela, cariñosa y hogareña, rodeada de nietos, dispuesta siempre a contar cuentos y viejas historias familiares está en peligro de extinción. El vocablo mismo de abuela o abuelo, asociado al cariño y al respeto esta en desuso y resulta hasta ofensivo su uso con los desconocidos. Si usted la llamara abuela a una señora mayor en público, o tratara de ayudarla, puede correr el riesgo de ser ofendido y hasta reprimido por ello. Solo cuando se es bisabuela o tatarabuela, o cuando se tienen ya choznos y se está a punto de partir de este mundo, incapaz de valerse por sí misma, es que muchas personas aceptan el tratamiento y el cuidado que se les dispensa a los abuelos.

Juan Ponce de León arribó hace quinientos años a un maravilloso lugar en busca de la juventud eterna, según la leyenda aborigen, una fuente de agua cristalina y trasparente, seguro que muy similar a la del espejismo del mítico Narciso, y perdió la vida el bravo español en este empeño, sin encontrarla. Amigos lectores, no pierdan ustedes la vida en este empeño, la juventud eterna solo existe dentro de nosotros mismos, y les aseguro que no está asociada, ni a nuestra talla, el color del cabello, o a la tersura de nuestra piel. Les propongo mirarse hacia dentro y encontrarla, re-descubrirán que la felicidad y el bienestar humano no dependen de la figura, ni de la imagen personal, re-descubrirán que la felicidad humana depende de los valores intrínsecos, de la fe en Dios, de las relaciones consigo mismo, con los familiares, con los coetáneos, los animales, la naturaleza y el mundo que les rodea; aquí está la belleza verdadera del ser humano, es la que le sobrevive, y ella solo se logra ampliando el horizonte cultural e intelectual y siendo más humanos cada día.


1 comentario

Cuidemos nuestra piel. “Una piel sana es una piel bella” (2)

Como cuidarnos la piel _Cuidados estéticos *

Por Elena Barrera Carrasco

En primer lugar como esteticista cosmetóloga que soy, quiero darles unas recomendaciones y pautas a seguir en los cuidados básicos de la piel, estos nos van a servir igualmente tanto para las mujeres como para los hombres ya que la piel tiene las mismas necesidades en unos y otros ,aunque bien es cierto tienen ciertas diferencias ,así como también ,según las distintas razas van a tener ciertas connotaciones que las diferencian y que pueden hacer que los cuidados varíen , pero todas en el fondo tienen las mismas necesidades . Sigue leyendo