Instituto Salud y Saber,Inc

Organizacion no lucrativa cuyo objetivo es divulgar los conocimientos y practicas mejores que ayuden a conservar la Salud de todos

Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma

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Oops!!Por Carlos Rafael Diéguez.
Siempre la luz viene de la oscuridad y toda solución tiene su origen en un conflicto, en un problema. Cuando un año se va y terminan sus días sabemos que no volverán, pero ¿cuántas historias prendidas de anécdotas de distintos sabores no serán olvidadas? Muchas, mientras las menos reconfortantes van camino al perpetuo olvido. No puedes y no puedo tropezar en este nuevo año con la misma “cascara” de plátano. NO.
Comenzar el nuevo año siempre implica compromiso y la proyección de nuevos sueños y proyectos, entre ellos la salud, el trabajo y el amor, elementos esenciales para la prosperidad.
¡Qué rápido se nos va un año! No creo que el tiempo pasa volando y no nos demos cuenta, somos nosotros los que andamos muy rápido, apenas tenemos paciencia para escuchar al otro y muchos menos para oírnos a nosotros mismos. Cuando encontremos el silencio, entonces podremos estar alertas y degustar los sabores y colores de la vida.
Un buen propósito para los nuevos 365 días de 2017 sería hacer un buen viaje hacia nuestro interior, no importa que ayer fuera otro año, porque hoy es otro, y es nuevo.
Puede parecer sin ninguna diferencia, pero estamos ya en presencia de un Año Nuevo. ¿Y es diferente? Bueno físicamente no creo que haya muchas diferencias porque, todo debe seguir igual, la misma luna y sus noches, el mismo sol y su cielo, los días serán iguales, pero tendremos el mismo aire o el viento, el mismo ambiente, la misma semana, solo el número del año es diferente. Pero… tú puedes hacerlo diferente, no solamente tu vida, sino la de tu familia, la de tu comunidad, tu pueblo, tu país, el mundo… Poniendo un granito de arena, cada cual podemos hacerlo. Lo importante no es si ayer era otro año y hoy ya es otro. Lo que verdaderamente importa es que lleguemos al nuevo día haciendo una diferencia. ¿Cómo? Buscando la paz, amor, teniendo fe, esperanzas, modificando actitudes, ayudando y sirviendo a los demás.
Es de una imperiosa necesidad encontrarnos con el silencio no en un pequeño instante, no, cada día y en varios momentos es vital establecer un diálogo con esa pausa, ese silencio expresión de la paz, de la armonía y de la perfección nos aportará las mejores condiciones para la actividad psíquica y espiritual.
Porque el que sabe amar el silencio y lo comprende consigue realizarlo poco a poco en todo lo que hace: cuando mueve los objetos, cuando habla, cuando camina, cuando trabaja, en lugar de trastocarlo todo, consigue ser más atento, más delicado, más flexible. Todos sus actos, sus gestos, sus actitudes están impregnados con algo que parece venir de otro mundo, de un mundo de poesía, música, danza, inspiración.
Hoy me encontré en las redes sociales un texto que resume estos pensamientos: ” aprendan a amar y a cultivar el silencio en sus gestos, en sus actividades, en todas sus manifestaciones cotidianas. ¿Por qué los humanos tienen tendencia a hablar alto, a gritar, a zarandear los objetos, a dar portazos? Estos comportamientos no sólo son desagradables para su entorno sino que también son negativos para ellos. ¿Pero acaso se dan cuenta? No. Se manifiestan tal como son; piensan que así están muy bien, y que los demás tienen que soportarles. Pues bien, esta es una forma de egoísmo muy perjudicial para la evolución. Sí, cuidado, deben estar atentos para no molestar a los demás con el ruido, y de esta manera desarrollarán numerosas cualidades: la delicadeza, la sensibilidad, la armonía, lo que creará en ustedes las mejores condiciones para entrar en contacto con las entidades luminosas del mundo invisible”.
Y junto con esa búsqueda del silencio se concreta el encuentro con nosotros mismos que nos permitirá, saber quién soy, que hago aquí y hacia dónde voy.
Eric Butterworth, ha escrito y suscribo “Es interesante y revelador que quienes han recibido los golpes más fuertes han sido las personas más grandiosas. Sus incapacidades los han incitado a hacer mayores esfuerzos, lo cual es decir que no tuvieron éxito a pesar de sus limitaciones, sino a causa de ellas. William Ernest Henley estaba en un hospital, atormentado por el dolor de “una enfermedad incurable y sin esperanzas”. Allí fue donde escribió las líneas clásicas: Soy el amo de mi destino: soy el capitán de mi alma. El pesimista puede sentirse justificado en tener sentimientos de descorazonamiento e injusticia. Pero Henley se desidentificó de la experiencia del cuerpo y de las tendencias negativas de la mente”.

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Autor: instituto salud y saber.inc

Antonio Armas Vazquez. Doctor en Filosofia (Cuba 1990) Especialista en Terapias Naturales (EEUU. 2000) Presidente del Instituto Salud y Saber,Inc

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