Instituto Salud y Saber,Inc

Organizacion no lucrativa cuyo objetivo es divulgar los conocimientos y practicas mejores que ayuden a conservar la Salud de todos

La Biomanta, descubrimiento del siglo 21

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Por Lic. Carlos Rafael Diéguez

con Irene 2El ingeniero cubano Pablo Sierra me posibilitó conocer a una mujer excepcional.  En su última visita a Cuba a principios del año 2009 conversé con Irene M. Pojmaevich la descrubidora de “La Biomanta” un invento fruto de la casualidad considerado desde el 2004 como uno de los descubrimientos más grandes del siglo 21. Irene es argentina con raíces en Europa, ingeniera industrial con orientación electrónica y se dedica actualmente a realizar proyectos de inversión en su país desde el punto de vista científico. En su testimonio revela como fortuitamente también llega al conocimiento de la radiestesia.

Mi entrevistada afirma: “por casualidad tuve que empezar a investigar a raíz de un accidente automovilístico en la Patagonia, un accidente muy grave que se produjo en mi vida y es cuando descubro ciertas herramientas que me llevaron a estudiar más y cada día encontrar nuevos hallazgos en el mundo de las energías fundamentalmente”.

El descubrimiento de Irene se convirtió en lo que se conoce hoy como “La manta bioenergética” de minerales en un paño de tela que alojan diversos cristales vitales en una serie de celdas. Los cristales actúan como transformadores y amplificadores de energías equilibrando y reenergizando los sistemas biológicos desde su nivel celular por medio de vibraciones oscilantes. Los cristales y los minerales que componen la manta poseen propiedades energéticas descubiertas en el siglo 19 por el matrimonio Curi.

“En el momento que descubro el efecto de los cristales en el cuerpo después del accidente yo no tenia ni ideas de lo que era la radiestesia pero ni en lo más mínimo, no sabía ni lo que era, ni nada. Dormí por casualidad en un lugar, en la casa de un arquitecto donde con unos amigos estaban acercándose a la radiestesia y habían situado unos cristales para ver por efecto de los prismas que tienen los cristales, ver si tenían un cruce Hartman* debajo de su cama, entre ellos recuerdo un austriaco relacionado con esos temas de investigación y los vi midiendo con unas varillas, me contaron todo lo que hacían y de las líneas, era como hablarme en chino, yo no entendía. Lo único que me interesaba era que esas piedras que estaban ahí me habían quitado a mí el dolor porque ningún remedio había funcionado hasta ese momento.

Cuando empecé a investigar sobre los cristales y que cristales utilizar en las mantas, todo el mundo en Argentina me decía que tenia que patentarlo porque podía dejar de ser mío el descubrimiento. Tanto me llenaron la cabeza que tuve que hacer la patente.

Cuando termina la patente con toda la explicación del desarrollo científico y un montón de cosas, cuando estaba por imprimirla en Buenos Aires me acuerdo de mi amigo arquitecto, lo llamo, y él me recuerda los de las líneas Hartman y lo agrego en el último reglón. A los dos días hay una gente que me dice que me acerque a la Asociación Nacional de Radiestesia Argentina y donde el presidente es Juan Carlos Russo. Lo llamo por teléfono nos pusimos de acuerdo para charlar. Se produce el encuentro, le llevo la biomanta y le explico como nace la Biomanta con el objetivo de equilibrar los centros energéticos del cuerpo y le hago la anécdota de cómo yo me curé, entonces él con otras personas que habían ahí después de haber escuchado mi relato. ¡Yo no sé porque fui ahí!

Pero…por algo fui. Ellos agarran la manta y la empiezan a probar radiestesicamente, yo no sabía lo que estaban haciendo en realidad. Ellos se quedaron asombradísimos porque el efecto que producía esos cristales se estaba utilizando en los lugares geopatógenos. Ahora yo te hablo con palabras apropiadas porque después tuve que estudiar, no me quedó otra alternativa.
Russo me pide que vaya a una reunión que hace mensualmente GEA una institución de geología que existe en todo el mundo para que yo presentara la manta a todos los expertos que conocen de radiaciones y de energías. Se reúnen.

A mi me permitieron estar allí sentadita callada, porque yo no podía hacer nada, cuando terminan ellos de conversar y de ver todas la informaciones y temas de su reunión, Russo le informa porque yo estaba ahí, y entonces toman la manta y vi un montón de gente con aparatos que yo no se que eran, unos tenían varillas, otros voltímetros, diferentes instrumentos y pusieron la manta sobre zonas geopatógenas, cuando terminaron el presidente de GEA que se llama Claudio él comprobó como la Biomanta reducía la radiación de las zonas geopatícas y también como la Biomanta era capaz de reducir las radiaciones que emiten los monitores de televisores y computadoras sobre los seres humanos y que lo disminuían en un 30 por ciento, fue el único comentario que oí en ese momento.

Estas personas que eran como 15 expertos salen del local, se reúnen de nuevo y al cabo del tiempo regresan y me hablan entusiasmados con el descubrimiento que yo hasta ese momento no sabía que había hecho y es el momento en que me hablan de radiestesia. Para ellos fue impactante porque yo estaba alejadísima de la radiestesia sin embargo hahía hecho una biomanta para proteger la salud de las personas, sin conocer las interioridades de la radiestesia. ¡Yo también estoy sorprendida!

Ellos me dijeron Irene: “ni tú tienes idea de que lo tienes en las manos”. Fue lo único que me dijeron, de hecho en la Argentina los que más recomiendan la Biomanta son ellos, los de GEA, porque si tu puedes tener protegida tu cama y el entorno donde tu trabajas con un medio como este, estas protegiendo la salud, tu vida.

Ahora sabemos que las líneas Hartman no son tan estáticas como antes porque se mueven diariamente. Los cristales de la Biomanta impactaron en Argentina y de manera particular entre los radiestesistas que científicamente comprobaron su eficacia. A partir de ahí creció la popularidad de la Biomanta, por ejemplo en el Foro 2004 que se hizo en Barcelona, la Biomanta fue preseleccionada como uno de los más grandes inventos del mundo. Después de esto la asociación de radiestesia Argentina informa por todos lados, entre ello a GEA España y otros lugares el descubrimiento de la Biomanta y de los resultados tan positivos para proteger a los seres humanos de radiaciones.

En mayo de 2008 visité Cuba, enviada por la Asociación de Radiestesia Argentina y les mostré a los radiestesistas cubanos el invento. Por pura casualidad llegué a la radiestesia, yo desconocía que existía, de manera que para mí, primero fue el invento o el descubrimiento de la Biomanta y después llegué al fenómeno que me ha hecho hoy enamorarme de los péndulos y las varillas.
Al pasar del tiempo me doy cuenta como las zonas geopatógenas o las radiaciones telúricas afectan pueden afectar las personas, como las enferma y las trastorna y todo lo malo que le hacen esas radiaciones al cuerpo humano.
Como buena ingeniera no creo si no veo.

Cuando vengo a Cuba vengo en representación de la radiestesia Argentina y ahí nace mi relación porque siempre se hacen intercambios de cada cosa que está apareciendo nueva en este campo. Aquí en Cuba me puse en contacto con el Dr Loedagario Lufriu, el ingeniero Pablo Sierra, el Dr Nils y varios más y di algunas conferencias sobre la Biomanta.
He tenido que estudiar un poco de medicina saber de las células y de los sistemas orgánicos y estudiar porque el cristal que yo utilizo en la Biomanta actúa muy veloz sobre el cuerpo humano. De hecho cada célula humana tiene cuatros partes de cristales de cuarzo, es como que nosotros también somos cristales. El cristal tiene una pureza del 100 X 100 y actúa en las mismas frecuencias que las del ser humano por eso cuando alguna parte del cuerpo humano no esta vibrando como corresponde no tiene la frecuencia necesaria para estar sano automáticamente como un efecto dominó actúa sobre el cuerpo polarizando las células y con el tiempo va modificándolas hasta sanar.”
Irene M Pojmaevich tiene un sitio en Internet donde se explican todos los detalles de la Biomanta. http://www.biomanta.com.ar/

*El médico alemán Ernst Hartmann, plantea que si las intersecciones de estas líneas coincidían con Ríos de aguas subterráneas, sus potenciales efectos letales, se incrementaban considerablemente. Líneas Hartmann son como paredes de energía emanando de la superficie terrestre. Se detecta a más de 2000 metros de altura sobre el planeta de forma vertical. Esta red se puede hallar en todas partes, en el interior y exterior de una vivienda, en un primer o séptimo piso. Se han realizado experimentos aplicando la radiestesia, y se ha descubierto que los perros jamás eligen para dormir un lugar donde se crucen las Líneas Hartmann.

La tierra esta cubierta por una red cuadriculada de emanaciones de energía orientada de norte a sur, y de este a oeste, las cuadriculas no son cuadrados perfectos, sino rectángulos que miden dos metros respecto de su eje Norte-Sur, y dos metros y medio respecto de su eje Este-Oeste, y la anchura de estas citadas líneas de emisión de energía es de 25 y 15 cms respectivamente. Los alemanes Siegfried Wittman, y el Medico Manfred Curry, llegaron a la conclusión de que en los lugares de intersección de las líneas que formaban la malla, se emitía una radiación energética no identificada que podía ser tan nociva para las personas que pasaran largos periodos sobre aquellos lugares, como las emanaciones telúricas asociadas a las venas de agua subterránea

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Autor: instituto salud y saber.inc

Antonio Armas Vazquez. Doctor en Filosofia (Cuba 1990) Especialista en Terapias Naturales (EEUU. 2000) Presidente del Instituto Salud y Saber,Inc

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