Instituto Salud y Saber,Inc

Organizacion no lucrativa cuyo objetivo es divulgar los conocimientos y practicas mejores que ayuden a conservar la Salud de todos

La Radioterapia y La quimioterapia

Deja un comentario

Tomado de elMUNDO.es Salud

La radioterapia utiliza partículas similares a las de los rayos X, pero de mayor energía, capaces de penetrar en el cuerpo. Esta técnica para el tratamiento del cáncer actúa sobre el tumor, destruyendo las células malignas e impidiendo que crezcan y se reproduzcan, pero también destruye los tejidos normales de manera temporal, por lo que la radioterapia tiene efectos secundarios. La ventaja es que las células sanas tienen mayor capacidad de regeneración que las cancerosas, de manera que el cuerpo se recupera de los daños causados una vez que se ha conseguido eliminar el tumor y se termina el tratamiento.

La radioterapia puede administrarse bien como tratamiento único o como complemento de la cirugía o la quimioterapia. Cuando se radia previamente la zona afectada por el tumor, se reduce su tamaño facilitando la posterior intervención del cirujano. En el caso de que las radiaciones se reciban después de pasar por el quirófano, el objetivo es acabar con las células que hayan podido quedar tras la extirpación.

La radioterapia también es el mejor abordaje en el caso de lesiones malignas que no son accesibles mediante cirugía, bien porque el tumor está situado en una región del organismo de difícil acceso, o por ser de gran tamaño, lo que imposibilita su extirpación. El tratamiento conjunto con radioterapia y quimioterapia se utiliza también con frecuencia para aumentar la eficacia de ambos tratamientos.

Cesio, cobalto, fósforo, oro, iridio o el platino son algunas de las sustancias comúnmente empleadas en estas terapias.

Según la forma de aplicación podemos distinguir dos tipos de radioterapia:

RADIOTERAPIA INTERNA: Se utiliza principalmente en tumores de cabeza, cuello, cérvix, útero, próstata y piel. Este tipo de tratamiento puede administrarse de dos maneras diferentes: insertando material radiactivo en forma de aguja, horquilla, semilla, etc. cerca o dentro mismo del tumor durante un período limitado de tiempo (braquiterapia). Los dispositivos radiactivos se insertan dentro del organismo del propio paciente mediante una sencilla intervención quirúrgica durante la que se ‘implantan’ los materiales radiactivos (iridio, cesio, yodo…) lo más cerca posible del tumor.

Si va a recibir radioterapia interna tendrá que quedarse en el hospital algunos días y será necesario que tome algunas medidas especiales mientras el material radiactivo esté en su cuerpo. Lo más importante es que ante cualquier problema o duda acuda a su médico, él le informará de las medidas que ha de adoptar según su caso concreto.

Al terminar el tratamiento no corre ningún peligro de ‘contaminar’ a sus vecinos o familiares por la exposición a la energía radioactiva. En ningún caso las radiaciones se ‘contagian’ o le convierten en ‘material radiactivo’.

TELETERAPIA O RADIOTERAPIA EXTERNA. Se aplican utilizando una serie de aparatos similares a grandes máquinas de rayos X (acelerador de electrones y bomba de cobalto). que dirigen la energía radiactiva hacia la zona afectada. Esta región se marca previamente con pintura o tinturas, los especialistas tatúan unos puntos clave para indicar la localización exacta del tumor -si estas marcas desaparecen no trate de sustituirlas usted mismo-. El resto de las zonas del cuerpo se protegen con bloques de plomo para que no reciban radiación innecesaria.

Se aplica principalmente en una serie de sesiones de tratamiento diarias, de lunes a viernes, dejando al paciente descansar los fines de semana y días festivos. Aunque la duración de cada sesión depende de cada caso y del tiempo de diferentes máquinas, suele prolongarse durante dos o seis semanas. Las sesiones suelen durar unos 20 minutos en los que el paciente se quedará sólo en la sala para evitar que la radiación se propague. Es necesario que mantenga la calma y no se mueva, para que la radiactividad se dirija exactamente a la zona en tratamiento. En todo momento estará vigilado por un circuito cerrado de televisión y siempre habrá alguien escuchándole desde fuera de la sala, de manera que si tiene algún problema podrá comunicarlo inmediatamente.

La razón para aplicar la radioterapia en sesiones es la de dar más tiempo a las células sanas para recuperarse y causarles el menor daño posible. El número de ciclos que reciba depende de numerosos factores, entre ellos su estado general de salud, la localización y la etapa en la que se encuentra el tumor, y si ha recibido otro tipo de tratamiento como quimioterapia o cirugía. De hecho, ciertos tumores requieren más de una sesión diaria para aumentar la eficacia y disminuir al máximo los potenciales efectos secundarios.

Por esta razón, el tratamiento para cada paciente se plantea de forma individual. Además, cada dispositivo funciona de manera un poco diferente, de manera que unos son mejores para tratar los tipos de cáncer más cercanos a la superficie de la piel, mientras que otros aparatos son capaces de profundizar más hasta llegar a regiones internas del organismo. Puede que usted reciba la radioterapia como paciente externo, es decir, que le permitan volver a casa al acabar los ciclos; sin embargo, en ocasiones, será necesario que permanezca ingresado, al menos durante los primeros días, para ver cómo evoluciona su organismo.

Actualmente se investigan además las posibilidades de la radioinmunoterapia que consiste en introducir anticuerpos que conducen núcleos radiactivos en el organismo del paciente. Estos anticuerpos están marcados en el laboratorio, de manera que actúan como ‘taxis’ que se unen a las células cancerígenas y llevan los fármacos directamente al tejido del tumor.

La quimioterapia

La quimioterapia consiste en el uso de fármacos para destruir las células cancerosas. Existen más de 50 medicamentos diferentes para combatir la enfermedad y prevenir el crecimiento, multiplicación y diseminación de las células malignas. Cuando están sanas, éstas crecen y se dividen de forma controlada; sin embargo, las células cancerosas se caracterizan precisamente por el crecimiento descontrolado. Por ello, estos agentes, que pueden emplearse solos o bien combinados, están dirigidos a bloquear esta multiplicación caótica.

El tratamiento, su duración, dosis, fármacos etc. dependen de factores tan diversos como el tipo de cáncer, su localización, el estado general del paciente… Esto sólo es una breve guía que, en ningún caso puede sustituir al médico, pregúntele a él todas las dudas que se le planteen antes de comenzar su terapia.

La primera información escrita sobre el tratamiento a un paciente con cáncer data del año 1.600 antes de Cristo. Se trata de un papiro egipcio que relata la primera operación quirúrgica para la extracción de un tumor sólido.

En cuanto a la quimioterapia, el primer compuesto citotóxico (‘venenoso para ciertos tipos de células’) no se empleó precisamente con fines médicos. El gas mostaza se utilizó por primera vez como arma militar durante la Primera Guerra Mundial, y estudiado después más en profundidad durante la Segunda. En 1945, después de que varios militares fueran expuestos accidentalmente a esta sustancia se descubrió que sus niveles de glóbulos blancos eran sorprendentemente bajos. Esta observación llevó a los científicos a pensar en la capacidad de este agente para matar células, por lo que se comenzó su uso como medicamento oncológico con enfermos de linfomas, precisamente una variedad de la enfermedad relacionada con los glóbulos blancos.

Se empleó para ello la administración intravenosa en lugar de la inhalación de gas. Corría la década de los cuarenta y a partir de aquello el número y variedad de fármacos anticancerígenos ha evolucionado espectacularmente hasta nuestros días.

CÓMO SE ADMINISTRA

Los agentes quimioterapéuticos pueden administrarse por vía oral (en forma de pastilla, cápsula o solución bebible), sin embargo el sistema digestivo no siempre los puede absorber, por lo que puede recurrirse también a inyecciones intramusculares o intravenosas. Esta última es la vía más frecuente, los facultativos pueden hacerlo mediante una jeringuilla, en una vena de la mano o el brazo, a través de la cuál los medicamentos se introducen en el organismo del paciente. Otra opción es el catéter, un tubo flexible que se coloca en una vena de mayor tamaño, donde se mantiene durante el tiempo que dura el tratamiento. En ocasiones, el catéter se adhiere a un dispositivo, un pequeño disco de plástico o de metal que se coloca bajo la piel y que evita pinchazos innecesarios. Para controlar el ritmo de entrada del medicamento en el organismo puede utilizarse además una bomba de infusión, que dispone de un área de almacenamiento para los fármacos.

Cuando el fármaco se administra intramuscularmente, los efectos de la quimioterapia suelen durar más debido a que la absorción por los tejidos musculares es algo más lenta. Finalmente, en algunos casos, cuando la enfermedad se ha propagado a la médula espinal o al cerebro, los medicamentos tienen que administrarse directamente en el fluido espinal para lo que hay que recurrir al método intratecal, que consiste en introducir la quimioterapia directamente en el espacio intraespinal.

No son las únicas vías, también se puede emplear una crema o loción directamente sobre la piel, intra-arterial, directamente en el interior del tumor…

La dosis y el tipo de fármaco varía según los tipos de cáncer y según la repuesta o situación general del paciente y pueden administrarse diariamente o incluso cada semana o cada mes. Generalmente, se administra mediante ciclos que alternan los fármacos con períodos de descanso que permiten al organismo volver a fabricar células sanas y recuperarse del efecto de la medicación. Los ciclos son fundamentales para el correcto funcionamiento de la ‘quimio’, por ello es importante respetar bien los horarios y el ritmo, siguiendo las indicaciones de los médicos. Aunque el tiempo que transcurre entre cada ciclo depende de la naturaleza del fármaco, lo más habitual es que sea entre tres o cuatro semanas.

Algunas personas pueden tomar los fármacos en su propia casa, aunque otras siguen los tratamientos en el consultorio médico o bien en el hospital de día, unas camas que el paciente ocupa sólo por la mañana mientras recibe el tratamiento para irse a su casa hasta la próxima sesión. Tampoco es extraño que los primeros días sea necesario permanecer ingresado para que los médicos observen los efectos de la terapia y puedan ajustar la dosis para cada paciente. Es posible que otros fármacos interactúen con la quimioterapia, por lo que es importante preguntar al médico antes de automedicarse o tomar cualquier píldora. Laxantes, analgésicos, sobres para el resfriado, vitaminas, suplementos de hierbas… consultar antes de seguir tomando cualquiera de estos remedios es fundamental.

¿PARA QUÉ SE USA?

La diferencia entre la quimioterapia y las otras opciones disponibles para abordar esta patología, -radioterapia y cirugía fundamentalmente- es que ésta puede usarse de manera sistémica. Es decir, por su propia naturaleza, estos fármacos no se limitan a actuar en un área concreta sino que llegan a diversas partes del organismo, allí donde se hayan extendido las células enfermas.

En función del tipo de cáncer y su estadio, la quimioterapia puede emplearse con diferentes objetivos:

Para curar el cáncer -una meta que se considera alcanzada cuando el paciente ya no presenta células enfermas en su organismo, el tumor desaparece y el enfermo queda libre de la patología durante muchos años-.

Para controlar el cáncer, es decir, para evitar que la enfermedad se siga extendiendo. En este caso, los fármacos eliminan las células enfermas que ya han llegado a otros órganos.

Paliativo, para aliviar los síntomas de la enfermedad, fundamentalmente el dolor, que merma la calidad de vida del paciente.

En muchas ocasiones el tratamiento farmacológico se complementa con el uso de radioterapia o incluso se emplea como complemento de la cirugía. En el caso de la llamada quimioterapia neo-adyuvante, los fármacos tienen como misión empequeñecer el tumor antes de que éste se extirpe; por el contrario, cuando la terapia se emplea después de la cirugía para acabar con las posibles células malignas que hayan quedado en el organismo se habla de quimioterapia adyuvante.

CONSEJOS PRÁCTICOS DURANTE EL TRATAMIENTO

Es conveniente que algún familiar cercano le acompañe al hospital para las sesiones y le recoja por si usted sale cansado o la medicación le produce algún tipo de reacción (náuseas, vómitos…).

Si usted trabaja organícese de manera que su horario se adapte a las sesiones; trabajar a tiempo parcial, desde casa o tomarse un día libre después de la terapia puede ayudarle a superar los contratiempos que la quimioterapia ocasiona en el organigrama vital de cada paciente.

Si tiene hijos pequeños, tal vez necesite una persona que le ayude con ellos, quedándose en casa mientras duren las sesiones o colaborar en las tareas de la casa.

Lleve una dieta equilibrada, rica en proteínas y verduras.

Evite las comidas flatulentas e ingiera pequeñas cantidades en lugar de grandes ‘comilonas’.

Sea muy estricto con la higiene, realizando duchas diarias y evitando contacto con personas que puedan contagiarle resfriados u otras enfermedades.

Limite sus actividades a cosas importantes, evite fatigarse y descanse lo más posible.

Vigile la aparición de cualquier hematoma o mancha roja en la piel.

Evite la exposición al sol, los tintes y agentes abrasivos en el cabello; mantenga la piel hidratada…

Anuncios

Autor: instituto salud y saber.inc

Antonio Armas Vazquez. Doctor en Filosofia (Cuba 1990) Especialista en Terapias Naturales (EEUU. 2000) Presidente del Instituto Salud y Saber,Inc

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s