Instituto Salud y Saber,Inc

Organizacion no lucrativa cuyo objetivo es divulgar los conocimientos y practicas mejores que ayuden a conservar la Salud de todos

En sintonia con el nuevo libro de Carlos Rafael

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Por Dr. Antonio Armas Vázquez. Presidente Instituto Salud y Saber

A favor de La radio, luz en la tierra y en sintonía con ese nuevo libro. Si el objetivo de cualquier terapia o tratamiento siempre es mejorar la calidad de vida de los afectados y su autonomía, entonces podríamos afirmar varios cambios de principios para la radiodifusión. En este sentido, el Instituto Salud y Saber, Inc se pronuncia porque de acuerdo también a como nos comunicamos y decimos qué salud queremos, podremos superar uno de los obstáculos que no los impide en el uso de la radiodifusión, basada en percepciones no actualizadas de su rol en la conservación de la salud.

La concepción de Salud que planteamos, es la de resaltar la presencia de calidad de vida, de alegría, de lazos sociales, de espacios para expresarse, de encontrarse, de participar, de compartir, de protagonizar.

Actualmente, a los usuarios dentro del sistema de salud se le continua llamando “paciente” que significa “que sufre y tolera los trabajos y adversidades sin perturbación del ánimo”. Algo así ocurre con el público al que le dirigimos nuestros mensajes, al perpetuar aquella maquinaria conformada por muchos trabajadores que, tal como indica la Teoría de la Aguja Hipodérmica de la Comunicación, inyectan sus mensajes, conocimientos o puntos de vista a un usuario entendido como mero depositario.

Este punto de vista es discutible a la luz, del libro de Carlos Diéguez, que debe dar apertura en forma debates a una Sección del Instituto dedicada a los medios de comunicación donde la Radio funge como uno de sus centros. Ante todo porque resulta obvio que permanece entre nosotros aquella vieja concepción de que, quien emite el mensaje, debe considerar que ante ese estímulo siempre se deberá garantizar la misma respuesta o cuando menos, una deseada. Sostener esa y otras ideas en la actualidad, no solo va contra el desarrollo de los medios de comunicación, sino que nos ata a una posición pasiva  que supone que el receptor carece de capacidad, creencias, valores, estados de ánimo y redes conceptuales propias para reformular o decodificar el mensaje.

Como ocurre hoy en día, continuamos representándonos nuestra contribución periodística y radial con la concepción de que los trabajadores de los medios se posicionan como dueños del conocimiento, mientras que el “radioyente” es abordado más bien como caso u objeto carente de cualquier tipo de saber.

La Radio tiene entre sus deberes conocidos el de informar y difundir conceptos para reducir la vulnerabilidad de las personas  en términos tanto negativos como positivos. Ejemplos hay muchos, como son las campañas de prevención del Sida, donde la palabra Sida, como otras muchas enfermedades, resaltan la negatividad y el temor. En cambio, no se hace promoción de educar a las personas para ser más capaces en la orientación y conservación de su salud por apelación a aquellos testimonios que reflejan experiencias positivas en la vida diaria de las personas entre otros muchos.

El problema no parece importar, aun persiste, debido a que el enfoque de promoción de la salud es entendido igual que el de prevención y eso termina por articular las estrategias de comunicación en la intervención. En este contexto, el sentido de los mensajes está centrado en lo que es enfermedad, muerte y daño, mientras olvidamos que existen infinitas aristas en la vida diaria de las personas que tan solo se aquejan de ciertos desequilibrios. En su lugar, más bien permanece el empleo del miedo, de los esnobismos y sensacionalismo como un recurso de captación de auditorios. A la zaga, queda la persuasión para el cambio de comportamiento ante pandemias como el sedentarismo, la obesidad o el tabaquismo. Ni hablar entonces de los cambios de estilos de vida o de desmontar falsos hábitos y creencias acerca de nuestro equilibrio corporal y espiritual.

Con la Radio también podemos y debemos hacer prevención y promoción todo el tiempo pero con otros contenidos, apuntando antes que todo a valores y potencialidades que se hallan entre nosotros. Es decir, intentar captar lo mejor de cada población y de cada ser humano. Para ello, debemos promover secciones tales como la de una Radio en favor de la Salud. Su objetivo y divisa serían la de detectar por los productores y participantes aquellas vías y estrategias que permitan generar espacios promotores de diálogo, la autogestión, el encuentro, el tendido de lazos sociales y la posibilidad de expresión de la comunidad; siempre en correspondencia con las estrategias de promoción de salud de las comunidades y sus gobiernos.

En esa labor, el ISSI invita a cada participante a poner en marcha un proyecto de comunicación en su lugar de trabajo o inserción, partir de la idea de una comunicación no sólo en términos de radio, periódico comunal o televisión, sino también que incluya los conceptos de espacios que generan intercambios de mensajes, relaciones, interrelaciones promotoras de una mejor comprensión de los problemas que nos aquejan.

La Terapia Radiofónica sería la del poder de la palabra, la constancia, la creatividad a la que hace alusión el libro conque hoy abrimos esta Sección.

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Autor: instituto salud y saber.inc

Antonio Armas Vazquez. Doctor en Filosofia (Cuba 1990) Especialista en Terapias Naturales (EEUU. 2000) Presidente del Instituto Salud y Saber,Inc

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